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ONCE EXPEDICIONES PARA UNA LARGA INVESTIGACIÓN.
EL ACERCAMIENTO GRADUAL A VILCABAMBA LA GRANDE
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En 1997 junto con la Dra. María del Carmen Martín Rubio, se consiguió identificar el emplazamiento de la ciudad inca de Pampaconas, que tuvo una importancia destacada en la historia del reino de Vilcabamba. Este hallazgo sirvió como base para orientar nuevas exploraciones en aquel territorio donde se localizaron los que se creen primeros restos de la capital perdida del último reino Inca, “Vilcabamba la Grande” en una zona deshabitada a ochenta kilómetros al oeste de Machu Pichu. En noviembre de 2001, con la colaboración del Instituto Nacional de Cultura del Perú, representado oficialmente por el arqueólogo Luis Guevara, se localizaron nuevos restos incas sobre el valle de Patibamba. En agosto y septiembre de 2002, con la colaboración de los arqueólogos peruanos Wilbert Bolivar y Julinho Zapata y con el patrocinio de Discovery Channel, se continuaron las exploraciones localizando nuevos restos incas.
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Choquezafra |
En 2003 y 2004 se exploró otra ruta de acceso a la capital inca. Se hallaron algunas escalinatas de la vieja ciudad, baños, tumbas, restos de edificios y canteras con bloques tallados preparados para ser empleados en nuevas construcciones. También se localizaron las fortalezas que protegían la ciudad, coincidentes con la descripción histórica de Wayna Pucara, con cuatro grandes baluartes y “un muro de piedra con una grieta por donde pasaba sólo un hombre”. Más al oeste se descubrió otro conjunto de viviendas incas en el lugar de Kussicoillor. Finalmente, en 2005 y 2006 se descubrieron más restos incas y se estudiaron las rutas de acceso, recogiendo los datos necesarios para planificar excavaciones.
Tras un total de once expediciones a Vilcabamba a través del análisis de restos arqueológicos y de documentos históricos se concluyó que se trata de un yacimiento arqueológico de grandes dimensiones cuya ubicación, toponimia y características físicas coinciden con las descripciones de la capital perdida del último reino Inca, Vilcabamba la Grande. La toponimia y las características geográficas de la ruta que se han identificado coinciden con las registradas por los cronistas que describen el camino de los conquistadores hacia Vilcabamba, la estructura de las montañas y el conjunto de los restos incas localizados hasta el momento.
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1ª-EXPEDICION “JUAN DE BETANZOS-VILCABAMBA 1997”:
Localizadas dos ciudades incas:Pampaconasy Rangalla
La primera incursión de esta expedición en Vilcabamba tenía por objetivo localizar el emplazamiento de la ciudad de Pampaconas, a partir del documento del siglo XVI descubierto por la Dra. Carmen Martín Rubio, donde se daban algunas indicaciones al Virrey Toledo para que el ejército acampara en aquel lugar para preparar el avance final para conquistar Vilcabamba la Grande. Se inició en julio de 1997, integrada por un equipo compuesto por cinco expedicionarios españoles, incluyendo a la Dra. Martin Rubio, al arqueólogo peruano Octavio Fernández, un guía y seis porteadores peruanos.
En esta primera expedición siguiendo las pistas que aportaban los documentos antes citados, se consiguió identificar la existencia de restos de la plaza inca de Pampaconas, restos de las murallas de aquella ciudad y de alguna de sus edificaciones.
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2ª-EXPEDICION “JUAN DE BETANZOS-VILCABAMBA 98”:
Primeras noticias de Patibamba
La identificación de Pampaconas permitió localizar un camino inca que parte desde los restos de esta ciudad inca en dirección oeste hacia el río Apurímac en un área de del distrito de Vilcabamba a la que no habían prestado mucha atención otros expedicionarios.
En una zona deshabitada, a más de tres mil metros de altura, se hallaron los restos de una gran explotación agrícola donde complejos canales de riego traen el agua de grandes distancias. En distintas zonas de la ladera aparecieron restos de recintos prehispánicos. En una montaña llamada Intiwatana, a 3.500 metros de altura, se encontraron restos de muros destruidos, piedras talladas, profundas zanjas cubiertas intencionadamente con grandes piedras así como una pequeña capilla derruida, probablemente fundada por los españoles para cristianizar este lugar de culto incaico. Intiwatana "lugar donde se agarra el sol" es el nombre atribuido a los centros principales del culto solar donde los sacerdotes incas realizaban sus trabajos de estudio de los astros y las ceremonias de culto solar del solsticio de invierno, el "Inti Raymi".
Se avanzaba en buena dirección pero no aparecía ningún dato que diera una pista sobre la ubicación de Vilcabamba la Grande, hasta que, cuando la expedición regresaba tuvo noticias de la ubicación de Patibamba, un lugar mencionado en las crónicas, ya que allí se produjo el último combate antes de la entrada de las tropas de Hurtado de Arbieto en Vilcabamba la Grande. Era el objetivo para el año siguiente.
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3ª-EXPEDICION “JUAN DE BETANZOS-VILCABAMBA 99”:
Llegan a Patibamba
Tras las noticias del emplazamiento de Patibamba la expedición se puso como objetivo llegar hasta allí y reconocer la zona Esta expedición fue presentada oficialmente en el Museo de América de Madrid en Abril de 1999 y se desarrolló en Junio de aquel año.
Tras doce horas por pistas de tierra desde Cusco llegaron a Vilcabamba la Nueva. A partir de allí sólo se puede avanzar a caballo hasta Pampaconas y durante dos días, con tres caballos y dos mulas, avanzaron hacia el oeste recorriendo un camino inca muy escarpado de 3.000 a 4.000 metros sobre el nivel del mar. Después la ruta desciende de golpe mil quinientos metros, entre grandes barrancos hasta llegar junto al río Pampaconas. Otra jornada siguiendo el cauce hacia el oeste entre vegetación selvática cada vez más densa que les llevó a Patibamba. Una barrera de nevados rocosos que superan los cinco mil metros de altura cierra esta zona por el sur. Al norte se extiende otra gran cadena de montañas y luego la selva amazónica mientras que al oeste el río Apurímac con sus rápidos y sus riberas rocosas es casi infranqueable.
Esta tierra fue escenario de terribles historias en épocas modernas. En torno al Apurímac se escribieron algunas páginas de la cruenta guerra librada por los campesinos para sobrevivir, atrapados entre la rebelión sangrienta de Sendero Luminoso y la represión de las fuerzas armadas. El valle del río Pampaconas-Chancavine está muy poco poblado. Por la margen derecha discurre un sendero, que recorren de vez en cuando grupos de campesinos que transportan café desde el río Apurímac hasta Vilcabamba la Nueva. En la actualidad sólo vive una familia campesina en Patibamba en la margen izquierda del río Pampaconas y ninguno de sus miembros había subido nunca a la montaña. Todos sabían que hace cuarenta años un joven vecino subió allá persiguiendo a su ganado. Al bajar contó que había encontrado muros de piedra y extraños recintos, pero entre las ruinas se le apareció una víbora con cabeza dorada que le provocó un gran susto; y al poco tiempo murió.
Una vez localizado sobre el terreno el Patibamba actual, ahora se trataba de comprobar si su entorno correspondía a las características del territorio descrito por los cronistas y por el “Acta de Ocupación” de Vilcabamba redactada por Pedro Sarmiento de Gamboa. La crónica de Martín de Murúa precisa que al llegar a Patibamba el capitán Martín Hurtado de Arbieto ordenó que se detuviera el avance de las tropas, advertido por un capitán Inca que salió a su encuentro, de que los incas tenían preparada una terrible emboscada con montones de piedras amontonadas en la ladera en torno a una fortaleza ubicada en las alturas con forma de media luna y cuatro baluartes, llamada Wayna Pukara, o “Joven Fortaleza”. Ante el aviso "el campo español hizo alto para tratar de cómo se había de embestir al fuerte y prevenir las cosas necesarias para el asalto, que se esperaba sería muy difícil y peligroso". Desde allí "a pié y gateando" subieron la montaña para conquistar Wayna Pucara con el apoyo de un pequeño grupo que venía avanzando por las alturas de la montaña por el llamado “camino de los fuertes”. Tras este combate el ejército acampó en Marcanay y durante la noche vieron el resplandor del incendio provocado por los Incas que habían incendiado su capital Vilcabamba la Grande para tratar de huir por la selva en varias direcciones. Al día siguiente las tropas españolas entraron en la ciudad.
Desde Patibamba iniciaron la exploración de la zona. Durante varios días con la ayuda de varios macheteros abrieron senderos a través de la selva para subir la ladera de la montaña. A media ladera llegamos a un conjunto de ruinas, conocido por los campesinos como Lauramarka Markaana, que por situación y toponimia supuse ser los restos de Marcanay. En una planicie en lo alto de la montaña y encontraron nuevos andenes, restos de muros y recintos entre una vegetación muy densa.
Según creencias ancestrales en Perú, el acceso a ruinas desconocidas puede desatar la venganza de la “Pachamama”, la diosa tierra, en forma de graves males por lo que cada avance hubo de estar acompañado de quemas rituales de hojas de coca. En estas circunstancias un probable enfriamiento nocturno de nuestro guía Jerónimo, con mareo y dolor de cabeza se convirtió para su padre, don Leocadio en motivo de gran inquietud; y finalmente alegó el comienzo de los trabajos de recogida de café para interrumpir la colaboración de su hijo. Fue el momento de retornar a Cusco y analizar los hallazgos.
La densidad de la vegetación no permitió por el momento conocer la disposición de todas las estructuras y recintos arqueológicos existentes en aquella zona. Pero en base a la documentación histórica disponible, la toponimia identificada a lo largo del camino y las características del terreno concluí que estábamos en buena dirección cerca del emplazamiento de la gran ciudad perdida, aunque la vegetación dificultaba el trabajo e impedía reconocer los antiguos caminos incas.
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4ª- EXPEDICION "JUAN DE BETANZOS-VILCABAMBA 2001"
Reconocimientos alrededor de Patibamba
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En Noviembre de 2001 se continuó con las exploraciones en busca de la capital perdida de los incas en el distrito de Vilcabamba. Se contó con la colaboración del Instituto Nacional de Cultura de Cusco, que designó como representante al arqueólogo Luis Guevara y aportó un vehículo para viajar desde Cusco hasta el distrito de Vilcabamba.
Se realizaron nuevas prospecciones en la montaña situada sobre Patibamba donde fue especialmente reveladora la identificación de un camino inca que oculto bajo un espeso manto de restos vegetales sigue la cuchilla que lleva a una estructura con cinco recintos concéntricos que coronan la cima de Yanaorco sobre los valles de Patibamba y Pintobamba. |
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Yanaorko 2001 |
Estos descubrimientos se completaron más tarde con la identificación de nuevos recintos incas con algunos restos cerámicos más al oeste en el lugar de Amara en Chancavine.
La toponimia y las características geográficas del lugar coincidían con las características de la rutarecorrida por los españoles hasta Patibamba; así como las descripciones de Martín de Murúa y otros cronistas sobre el camino de los conquistadores hacia Vilcabamba.
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5ª- EXPEDICIÓN “JUAN DE BETANZOS 2002”
Más descubrimientos de Patibamba
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Durante los meses de agosto y septiembre de 2002, con la colaboración de Discovery Channel la expedición regresó para continuar los trabajos de exploración e investigación arqueológica para la identificación de las ruinas de Vilcabamba la Grande.
El presupuesto con que contó la expedición permitió movilizar cuarenta mulas y diez caballos para transportar el equipo necesario para mantener un campamento base y excavar en las ruinas descubiertas en las expediciones anteriores. Se contrataron treinta y cinco operarios para colaborar en los trabajos de limpieza, excavación, protección de restos y exploración. Se continuó con la exploración de la montaña hacia el este y el oeste y se localizaron nuevos tramos de camino inca, algunos recintos y escaleras y estructuras defensivas.
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Piedras talladas-Cantera 2002 |
La limpieza de Yanaorco, dirigida por dos arqueólogos peruanos, Wilbert Bolivar y Julinho Zapata, dejó a la luz los muros de 2´5 m. de altura de un edificio inca con las paredes cubiertas con mortero. En la montaña inmediata, llamada Sapansachoyoc, o gran cerro de Sachayoc, se encontraron los restos del espacio sagrado que se suponen custodiados por el sacerdote que residía en Yanarco. En la cima de la montaña se abre una profunda grieta con una abertura hacia poniente y una piedra a modo de peana que pudo ocupar el Niño Ídolo: una pieza singular del botín de Hurtado de Arbieto en Vilcabamba fue la representación de Punchao, en la figura de un niño de oro dispuesta junto a una chapa metálica que recibía los rayos del sol. La joya fue enviada a España e incorporada por Felipe II al tesoro de la corona, donde se le perdió la pista, probablemente fundida en reinados posteriores para aprovechar el metal.
Siguiendo hacia el oeste se pasó a otra montaña “Corihuainachina”, que significa “Lugar donde se ventea el oro”. Se continuó en dirección este abriendo paso con machetes siguiendo el camino inca que recorre la cuchilla. Se hallaron restos de escaleras, muros y recintos ocultos entre la vegetación. Finalmente, bajo una intensa lluvia, se llegó a lo alto del gran acantilado que domina el valle sobre Patibamba.
El lugar que la expedición había visto desde abajo tres años antes, cuando llegaron la primera vez que a Patibamba, respondía a la
precisa descripción de la “Razón” enviada al Virrey Toledo el 27 de junio –escrita por Pedro Sarmiento de Gamboa- en la que explica que había en “el fuerte una pared de doscientos pasos de largo y dos de ancho...almenado con adobes y piedras abundantes con cuatro cubos”, donde los incas de Vilcabamba intentaron su última emboscada.
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6ª- EXPEDICIÓN EN 2003:
Nuevos descubrimientos Wayna Pukara, baños y viviendas
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| En julio de 2003 la expedición regresó allí con la intención de llegar a Patibamba por la zona alta de la montaña, para comprobar que respondía a la descripción del camino de los fuertes, por el que avanzó en 1572 un pequeño grupo del ejército de Hurtado de Arbieto. Con el guía Nicanor Quisquipuzi y ocho campesinos de la zona, se exploró una nueva ruta que parte de la aldea de Porcay y recorre la zona alta de la montaña, entre los valles de los ríos Pampaconas y Rancahuayco-Choquezafra y llegaron de nuevo a Wayna Pucara completando el recorrido por el abrupto camino de los fuertes mencionado en las crónicas. |

Abra Porcay 2003
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A lo largo de la cuchilla había restos de fortificaciones. Y “en todo el dicho camino no había agua” tal como se detalla en la probanza de servicios del capitán Martín García de Loyola, que dirigió el difícil asalto a Wayna Pucara, que “era el fuerte mas principal que lo dichos indios tenían....e ansí que decían que avía diez años que los dichos indios rreforçaban y enderezaban para defenderse y ofender”, se detalla en la Probanza del capitán Martín García de Loyola, que con “5 arcabuces, 25 rodeleros y 50 indios cañaris”, coronó la última gran defensa de la capital Inca.
Se prosiguió la exploración descendiendo al valle del río Rangahuayco que se abre tras Wayna Pucara donde encontraron otros restos arqueológicos: una gran escalinata oculta en la vegetación, algunos recintos circulares tal vez qolqas o almacenes, algunas tumbas y restos de edificios. Encontraron también una cantera con bloques de piedra tallados, probablemente almacenados para obras que no llegaron nunca a realizarse. Por último unos baños incas con canalización subterránea para el agua.
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7ª- EXPEDICION “GALICIA- VILCABAMBA 2004”
Edificaciones en Kussiccoillor
En 2004 se intentó remontar el río Choquezafra-Rancahuayco, entrando por el angosto cañón de Pintobamba, para explorar aquel valle que no había sido recorrido por ningún campesino de las aldeas circundantes. Pero a causa de las intensas lluvias fue imposible mantener la ruta prevista ya que los ríos bajaban muy crecidos. Se modificó el plan de exploración concentrando el trabajo en un área situada al oeste del valle donde se encontraron otros restos arqueológicos.
Cerca del puente de San Juan, en la margen izquierda del río Pampaconas se tomó un angosto sendero en dirección sur que lleva hacia Acobamba, y ascendieron por la abrupta pendiente durante dos días por la margen derecha del Pomorine, un pequeño afluente del río Pampaconas. En una alta planicie de casi medio kilómetro, cubierta de árboles llamada Kusiccoillor, - compuesto por dos palabras quechuas: Kusi, alegre; ccoillor, estrellas- se encontró entre la vegetación varios recintos de entre siete y cuatro metros de lado con paredes de hasta un metro de grosor además de otra estructura circular de 2´80 metros de diámetro.
También se pudo identificar bajo una densa y espesa alfombra vegetal otros recintos circulares e incluso una tumba circular de mampostería que ya había sido saqueada. Se apreciaban restos del mortero que sujetó las piedras en la parte interior de los muros. Este conjunto situado al oeste de la zona que se exploró en años anteriores era una evidencia más de la abundancia de restos incas en una zona ahora casi despoblada.
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8ª EXPEDICION “VILCABAMBA- ESTRELLA GALICIA 2005”
Construcciones en el Nevado Choquezafra
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En septiembre de 2005 la expedición concentró el área de exploración en los valles de muy difícil acceso situados en la ladera norte del Nevado Choquezafra.
En esta ocasión se contó con la colaboración del arqueólogo, Alfredo Candia, Profesor de Arqueología Inca en la Universidad San Antonio Abad de Cusco; así como con Antonio, historiador y Darío del Valle Chousa, experto en espeleología y escalada, contando como siempre con la ayuda del experto guía Nicanor Quispicusi Palomino y un grupo de apoyo de diez porteadores y macheteros. Con siete mulas de carga y cinco monturas se emprendió la marcha comprobando que la lluvia había provocado serios derrumbes de piedras y hundimientos en camino.
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Foto del grupo 2005 |
Una mula perdió el equilibrio al chocar contra una rama y rodó con su carga hasta el río Pampaconas, sin que por fortuna sufrieran daños el animal ni la carga que transportaba. Tuvieron que reconstruir un tramo del camino desmoronado por la lluvia inclemente para seguir adelante hasta acampar en Naranjal junto al desfiladero de Pintobamba.
Se construyó el primer puente sobre el río Pampaconas con la técnica tradicional de colocar grandes troncos sujetos con travesaños de madera atados con fibras vegetales.
Avanzaron hacia el interior del valle de Pintobamba construyendo dos puentes más en lugares estratégicos sobre el cauce y escalando en ocasiones las laderas rocosas del estrecho desfiladero, hasta que se localizó un lugar adecuado para instalar el primer campamento junto al río Choquezafra en un lugar donde el valle se ensancha un poco.
Se iniciaron las exploraciones de la ladera identificando cincuenta y tres andenes (terrazas de cultivo sujetas con muros de piedra) hasta lo alto de la montaña y en la zona alta dos grandes andenes con estructura de carácter “noble”, utilizada sólo para el cultivo de alimentos de uso sagrado o para consumo del inca. Por la mañana en el campamento apareció un grupo de monos que sobre los árboles se aproximaron a los expedicionarios, ya que fuera de aquel valle suelen tener miedo a ser atacados por los humanos.
Remontando el cauce del Choquezafra se llegó a una gran catarata que ningún campesino conocía y obligó a los expedicionarios a abrir paso entre la vegetación y subir por la empinada ladera. Al día siguiente trasladaron el campamento un kilómetro más allá, donde de nuevo se estrechaba el valle, para proseguir la exploración en la falda de la montaña donde aparecieron nuevos andenes agrícolas. En días sucesivos se abrieron paso ascendiendo por la montaña para tratar de localizar nuevas estructuras; aunque la identificación era muy lenta por la densidad de la vegetación. Fue muy significativa la aparición de muros circulares que, de acuerdo con el informe del arqueólogo Alfredo Candia, son restos de viviendas.
Se extendieron las exploraciones hacia el oeste remontando el Choquezafra, para lo que tuvieron que hacer otro puente sobre un tramo muy turbulento del río en la confluencia de los ríos Choquezafra y Lugargrande. Al emprender el regreso se cortaron todos los puentes que los expedicionarios habían construido para proteger aquel paraíso ecológico.
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9ª EXPEDICION “VILCABAMBA- ESTRELLA GALICIA 2006”
Viviendas Incas en el valle de Choquezafra
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En 2006 la expedición contó de nuevo con el patrocinio de Hijos de Rivera, coincidiendo con el centenario de la empresa Estrella de Galicia y con la colaboración de dos universidades gallegas: la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña y la Facultad de Historia de Santiago, seleccionaron a tres estudiantes que acompañaron la expedición y también contaron con la colaboración de tres arqueólogos peruanos para recoger los datos necesarios para planificar la excavación.
Si en 2005 habían iniciado desde Pintobamba la exploración del valle del río Choquezafra avanzando del oeste hacia el este; en Julio de 2006 abordaron la exploración del valle del Choquezafra desde el oeste, comenzando por la parte alta para avanzar desde el este hacia el oeste y continuaron las exploraciones encontrando restos de viviendas incas oculta por la espesa vegetación selvática.
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Paso río 2006 |
10ª EXPEDICION “GALICIA-VILCABAMBA-2007”
Identificación de construcciones de Vilcabamba la Grande
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En esta expedición, se estudió y se mejoraron los accesos al área de investigación y se avanzó en el conocimiento de la zona. De este modo se prepararon para organizar una excavación arqueológica de los restos localizados en años anteriores; para completar la identificación de las estructuras de la capital perdida que en su mayor parte continúa todavía oculta por la vegetación selvática
La áreas principales del trabajo están señaladas en la fotografía aérea adjunta como Z/1 y Z/2 y en ellas se encuentran muros de varios grupos de viviendas así como una gran cantidad de andenes dedicados a cultivos y otros restos arqueológicos que se detallan en el preceptivo informe presentado al Instituto Nacional de Cultura del Perú de acuerdo con la ley vigente en materia de investigación arqueológica.En opinión de los expedicionarios estas construcciones forman parte de la estructura de Vilcabamba la Grande. |

Santiago del Valle en Pampaconas 2007 |
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